Había una vez, una abejita que era muy feliz porque cada mañana se iba a un hermoso jardín para beber del néctar de las flores, y decía: “¡mmm, que delicioso!" ella cada día se alimentaba bien para estar sana, fuerte y con mucha energía, y así, cumplir con la tarea de llevar el polen a otras flores para que estas se reproduzcan. Luego, llevaba el néctar a la colmena para producir la rica miel ¡Qué abejita tan laboriosa.
Un día, sucedió algo muy triste. Unos niños y niñas que salían de la escuela, pasaron por ese hermoso jardín y arrancaron todas las flores y las pisotearon. Cuando la abejita llegó a su lugar favorito, al ver lo que había sucedido, se puso a llorar amargamente porque habían destruido el bello jardín donde se alimentaba, pues la abejita tenía mucha hambre “¡y ahora que voy a comer! Me duele mi barriguita de hambre” decía la pobre abejita.
Una mariposa que pasaba por allí, al verla llorar, le preguntó: ¿Qué te pasa abejita? ¿por qué lloras? - la abejita le respondió: Unos niños me han dejado sin alimento y tengo mucha hambre -Ya no llores más - le dijo la mariposa-Te llevaré a un jardín más grande que conozco. ¿saben? La mariposa solidaria la llevó a su jardín, bebieron mucho néctar de las flores y se hicieron muy amigas, trabajando juntas y cuidando el medio ambiente.


